A la hora en entender el impacto que pueden tener los Juegos Olímpicos en un país, el ejemplo claro es el de Colombia.

En 2015 alcanzaron la clasificación a Río 2016 en forma dramática y el cambio en la percepción del rugby femenino en el país sudamericano y la mejora que tuvo el deporte fueron enormes.

Con Brasil, perenne líder regional, ya clasificado a los Juegos en su país, todo indicaba que sería Argentina quien se quedaría con la plaza femenina, jugando el preolímpico en casa, en Santa Fe.

Las argentinas dominaban, pero no se separaban lo suficiente y cuando finalmente quebraron, una jugadora local calculó mal y se terminó yendo por línea de pelota muerta.

Con segundos por jugar, Colombia aprovechó una mínima oportunidad que le surgió, llegó al try y se subió a los Juegos Olímpicos.

“La emoción de haber clasificado no se nos va a olvidar nunca,” comenta Camila Lopera. “Fue una cosa loca, esa final…”

A sus 26 años, es la más veterana de un plantel que buscará una nueva hazaña en Mónaco, aunque esta vez es aún más complicado que hace seis años. Irán por ello, a sabiendas del beneficio que tuvieron por estar en Río en 2016.

Tatuaje

“Ir a Rio generó más desarrollo y más apoyo para nosotras las jugadoras – fisioterapeutas, médicos, alimentación, apoyo educativo y económico,” comenta mirándose los aros olímpicos tatuados en su antebrazo derecho, cerca de la muñeca.

“Ver el tatuaje me marca la experiencia, me habla de resiliencia. El haber llegado a los Juegos Olímpicos fue un gran triunfo, pero fue el proceso de haber llegado a cumplir, lo importante.”

Son muchos los recuerdos de su paso por el gran escenario internacional aún sin haber cosechado triunfos. Entre ellos “el último día como equipo, disfrutando todas juntas, haber podido representar al rugby, cruzarnos con Michael Phelps. Nos trajimos la emoción de compartir el momento de salir al campo de juego.”

Para David Jaramillo, el entrenador colombiano desde 2017 y una de las mentes ovaladas más brillantes de su país, “jugar en los JJOO 2016 nos puso en el foco, nos permitió salir de atrás del salón y que nos pongan en la primera fila. Nos empezaron a mirar desde los institutos, World Rugby, Sudamérica Rugby. Todos nos ayudaron a mejorar el nivel y nos permitieran llegar a la medalla en Panamericanos.”

Aquel triunfo, agónico, contra Argentina en 2015, no sería el único. Colombia sabe que siempre deberá competir hasta el último segundo de cada partido que juegue.

“Para eso nos preparamos,” dice Jaramillo.

“Trabajamos para jugar todos los minutos del partido, para mantener la concentración,” cuenta Jaramillo, que condujo a las juveniles al cuarto puesto en los Juegos Olímpicos de la Juventud, en Buenos Aires, hace tres años.

“El cansancio mental es algo que se trabaja, a estar listas para los últimos momentos.”

Otro paso clave en el crecimiento del rugby colombiano fue la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de 2019, en Lima. Tras empatar con Brasil, hasta entonces invictas contra rivales regionales, con el último kick – de Lopera, hubo que ir a muerte súbita para definir la medalla. El triunfo llegó con el try de, justamente, Lopera.

Camino a Mónaco

La preparación a Mónaco sufrió, como en todo el resto del mundo, las dificultades que impuso el COVID-19. El compromiso hacia la preparación incluye también el proceso para el partido contra Kenia por un lugar en la repesca global para Rugby World Cup 2021 – todas las chicas del seven están también en el quince.

“Estuvimos haciendo la parte final de nuestra preparación en Atlanta, tras una invitación a un torneo universitario de muy buen nivel en la Life University.”

Después de nueve meses sin jugar, como equipo y algunas que no jugaban desde noviembre 2019, los doce días de preparación en Estados Unidos fueron muy buenos.

“Quedamos campeones – tras una semifinal con Life y final muy dura Lindenwood. El objetivo era volver a competir, algo muy complejo después de tanto tiempo, sin saber cómo estaban.”

Con dos olímpicas y seis de los YOGBA, Colombia es un equipo joven, pero con trayectoria.

No la tendrá sencillo en Mónaco, enfrentado a Francia, Hong Kong y Madagascar.

“Francia no debería estar en Mónaco, es un equipo que debería haber clasificado directamente,” dice Jaramillo. “Para nosotros, el torneo es una incógnita. La realidad es que deberíamos estar parejos con Hong Kong y Madagascar.”

Agrega: “Incógnita para lo bueno y lo malo. No sabes lo que puedes esperar. Es encerrarse en uno mismo. Es algo más artesanal,” cierra Jaramillo.

Lopera agrega: “Iremos paso a paso, escalar cada día, cada partido es un nuevo reto.

“Tokio es un sueño para todas, pero hay que escalar primero.”

Foto: José Romelo Lagman / Americas Rugby