Los equipos se construyen con energía y compañerismo, haciendo que la suma de las partes genere el todo.

Diego Albanese, quien apoyó el try de Argentina en el play-off a cuartos de final (etapa que ya no existe) en Rugby World Cup 1999, suscribe a esa teoría y lejos de aceptar el crédito del dramático triunfo ante Irlanda por 28 a 24 en Lens, partido que se verá entero este sábado, dice que fue un esfuerzo colectivo el que frenó a Irlanda en unos tensos ocho minutos finales.

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Infranqueable defensa

Irlanda se lanzó contra la línea de try repetidas veces en esos minutos finales, incluyendo un maul de trece jugadores pero Los Pumas no los dejaron cruzar.

“El try fue importante porque terminamos ganando, pero si no hubiéramos defendido como esos, hubieran apoyado el try y ganado el partido," dice el wing desde su casa en Buenos Aires.

“Cualquier wing, de cualquier equipo, con dos manos, hubiera atrapado el perfecto pase de Gonzalo Camardón y corrido 15 metros. Así me acuerdo el try."

“Me tocó estar en el lugar correcto en el momento justo. Fue my momento pero fue un try del equipo."

“Gonzalo (Quesada) tenía que convertirlo. La gente todavía se acuerda y cuando me preguntan digo que es un gran recuerdo que comparto con todo el equipo."

La conversión de Quesada desde la línea de touch izquierda puso a Argentina arriba 25 a 24, habiendo ido en desventaja por dos puntos unos minutos antes. El apertura luego aportó su séptimo penal para un triunfo histórico que los puso en cuartos de final por primera vez en la historia.

Problemas

Argentina había llegado a ese Mundial con serios problemas. José Luis Imhoff, padre del también Puma Juan, había dejado su cargo como entrenador del seleccionado. Héctor Méndez quedó a cargo pero unas semanas antes del Mundial este también renunció dejando a cargo al neozelandés Alex 'Grizz' Wyllie, cuyo rol de consultor había generado la salida de Méndez.

“A menos de dos semanas del comienzo del mundial no teníamos entrenador por un tema político y Alex, que estaba colaborando con nosotros terminó con Head Coach en esa Rugby World Cup."

“Recuerdo que nuestra capitán Lisandro Arbizu nos dijo en el vestuario en la última práctica antes de viajar a Gales: 'ya está, estamos solos. O nos unimos y sobrevivimos y el barco se une.' Esto nos hizo mas duros, nos unió como equipo y, obviamente, terminó bien."

Recuperación

Argentina había ganado tan solo una vez en las anteriores tres Rugby World Cups, frente a Italia en 1987; pocos le tenían fe a un equipo repleto de amateurs.

La derrota ante Gales por 23 a 18 en el partido inaugural en el Millennium Stadium mostró buenas señales, y el fin de esos dos años sin triunfos terminó tras una gran recuperación ante Samoa.

“Perdíamos 16-3 y en el entretiempo Alex entró en el vestuario. Dijo que si no cambiábamos las cosas, nos volvíamos a casa. Fue un punto de quiebre en esa Rugby World Cup," admite Albanese.

“El segundo tiempo fue increíble. Quesada convirtió desde todos lados, los forwards fueron impresionantes. Redujimos los errores del primer tiempo y tomamos el control. Creo que anotamos 29 puntos sin respuesta."

Premio

Argentina luego derrotó a Japón 33-12, con un try de Albanese, para asegurar un lugar en el playoff a jugarse en el norte de Francia ante Irlanda.

“Ir a Lens a jugar con Irlanda fue para nosotros un premio. No teníamos tanto presión, los irlandeses tenían la presión encima."

El partido era un duelo de bateadores entre David Humphreys y Quesada hasta el try de Albanese en el minuto 72. Nuevamente, Albanese pone el crédito en otros - en el liderazgo del capitán Arbizu y la visión de Felipe Contepomi que había ingresado en su noveno partido internacional.

“Fue un partido de muchos penales; no fue un buen espectáculo," recuerda. "Irlanda fue más clínico en el primer tiempo y mostró su experiencia. En un momento perdíamos 15 a 9 y el capitán dijo: 'chicos, empecemos a jugar, no tenemos nada que perder. Disfrutemos el partido."

“En el segundo tiempo jugamos mucho mejor que ellos."

“Poco antes del try, habíamos jugado rápido un penal en nuestras 22 para avanzar hasta un scrum en sus 22 metros."

Llamado a la acción

De ahí, Argentino cambió lo que venía haciendo y atacó con los backs desde ese scrum. "Normalmente, la pelota hubiera quedado en el scrum. Creo que la chance de que me llegara la pelota era de un 4 o 5%," dice Albanese, hoy especialista en la cobertura de rugby de ESPN.

“Felipe dijo que si salía la pelota haríamos una jugada; la pelota salió sucia y atacamos yendo para atrás, haciendo la jugada que dijo."

“Por ese entonces, la gente empezaba a hablar de líneas de carrera, corredores falsos y ese tipo de cosas. Eso hicimos. Era una jugada simple que cualquiera equipo podría defender hoy. A nosotros nos funcionó."

Fue difícil el siguiente partido, en el cuarto de final contra Francia, un partido de siete tries que vio a Les Bleus superar a un cansado Argentina por 47-26.

Argentina, igualmente, disfrutó los beneficios del triunfo ante Irlanda.

“Desde Lensa, los ganadores fuimos a Dublin para los cuartos de final y nos quedamos en el mismo hotel que usaba Irlanda hasta ese momento. Había dejando sus valijas ahí."

“Ellos creían que era cuestión de ir a Francia, ganarnos y volver a casa para los cuartos. Un día estábamos sentados en el lobby y llegó el utilero de Irlanda a buscar todas sus cosas. Fue muy gracioso. En aquella época, Argentina tal vez no tenía el respeto que tiene ahora."

Cambio

La victoria ante Irlanda generó en el rugby argentino un enorme cambio, dice Albanese.

“Es Mundial fue muy importante. Ganarle a Irlanda es parte de ese gran recuerdo."

“Volvimos a casa y la gente hablaba de rugby. Muchos niños empezar a conocer más del rugby y así creció el deporte."

“Antes del Mundial solo tres eran profesionales. Después la mitad se hizo profesional."

“Me fui a Francia a jugar en Grenoble. Corleto, Contepomi, Fernández Lobbe, Ledesma … ellos también se fueron al rugby profesional."

“Desde ese momento comenzamos a ser más competitivos porque jugábamos todos los fines de semana con jugadores de clase mundial."