Puede que hayan pasado 29 años desde que Estados Unidos ganara la primer Rugby World Cup final en Cardiff, para las jugadoras inglesas de ese entonces queda la sensación de lo que podría haber pasado.

Habiendo derrotado a Francia en semifinales, en la final disputada el 14 de abril de 1991 en el Cardiff Arms Park, Inglaterra se puso al frente en el minuto dieciséis con un try penal que convirtió Gill Burns.

Según admiten los presentes ese día, Estados Unidos fue muy fuerte e inteligente para las inglesas.

Dos tries en el segundo tiempo de la tercera línea Godwin y un try tardío de la medioscrum Patty Connell sellaron la victoria por 19 a 6 de un equipo que venía compitiendo junto desde una gira por Gran Bretaña y Francia en 1985.

“Mirándolo hoy, les dimos oportunidades," recuerda la octavo Burns. “Deberíamos haber podido ganar ese partido."

“Fuimos mejores que ellas, aunque nunca se entregaron y fueron más astutas."

Rapidez mental

Junto a su subcapitana Carol Isherwood y la ala de Saracens Janis Ross, Burns mantuvo una intensa batalla con la tercera línea de Godwin, Morgan Whitehead y Kathy Flores.

Para Isherwood, el segundo try de Godwin marca la diferencia en rapidez mental entre ambos equipo.

Comenzó en un lineout jugado rápidamente; el balón quedó para una desmarcada Godwin que "feliz, tomó el balón y apoyó sin que nadie la frenara," según lo publicado por David Roberts en el diario local Western Mail.

“Recuerdo que en ese lineout estábamos desconectada," dice Isherwood. 

“Yo decía 'cuidado que van a jugar rápido,' pero no alcanzó y ellas aprovecharon para anotar y fue el cierre de nuestras oportunidades."

‘Emotivo y orgullo’

La derrota fue particularmente dura para la hooker de Inglaterra Sue Dorrington, miembro además del Women’s Rugby World Cup Organising Committee (WRWCOC) - el comité organizador del torneo.

Como Gerente Comercial del WRWCOC, Dorrington había trabajado incansablemente con la Presidenta Deborah Griffin, Alice Cooper y Mary Forsyth para asegurar la realización del torneo.

Además de los compromisos con el WRWCOC, la nacida en Minnesota sumaba a su agenda un trabajo a tiempo completo y su dedicación para jugar con Inglaterra, que la llevó a trabajar con preparador físico personal y un sicólogo deportivo en el año previo al torneo. Además, buscó tips del reconocido entrenador Dick Best y de Brian Moore, entonces hooker del seleccionado masculino.

“Recuerdo lo emotivo que fue y lo orgullosa que estaba. Sólo quería ganar," recuerda Dorrington sobre jugar contra jugadoras ante las que había jugado en Estados Unidos. 

“Pensé entonces que estábamos listas, pero hubo jugadoras que no estaban mentalmente listas para un partido de esta trascendencia."

“Requería elevar la preparación mental y no estábamos habituadas a jugar en un estadio con tanta gente."

Si bien los organizadores necesitaban vender seis mil tickets para que el torneo no reportara pérdidas y solo hubo tres mil espectadores, esa cantidad era un buen número para el rugby femenino de ese entonces.

‘Queríamos un gran espectáculo'

La centro Sam Robson, que en el torneo fue coordinadora de merchandising, cargo que también ocupaba en la Women’s Rugby Football Union, le comentó al Sunday Times sobre sus esperanzas en la previa de la final.

“Recuerdo comentar que geriátrico que ese partido fuera el pináculo del buen nivel del rugby femenino."

“Quería que fuera una verdadera demostración de las mujeres jugando en su mejor nivel; eso para mí era más importante que ganar."

“El rugby femenino iba a ser juzgado en los próximos años a partir de esta final; si se nos caía el balón a todas y el nivel era bajo hubiera sido realmente malo para el rugby femenino."

“Obviamente quería ganar, pero también siendo parte de la Women’s Rugby Football Union tenía que compatibilizar las dos cosas. Queríamos que ganara Inglaterra pero también un gran espectáculo."

Habiendo conseguido la mitad de esos logros, Robson dejó de jugar después de esa final. Burns y Dorrington pudieron celebrar tres años más tarde - la segunda como miembro del plantel - ya que Inglaterra, con la futuro miembro del World Rugby Hall of Fame Isherwood en el cuerpo técnico. Se vengaron derrotando a Estados Unidos 38-23 en la final de RWC 1994 en Edimburgo.

Recordando esa derrota de 1991, más allá del éxito posterior que tuvo su carrera, la también miembro del World Rugby Hall of Fame Burns agregó: “Estaba desgastada porque sabía que podríamos haber ganado el partido, frustrada por la forma en que regalamos puntos."

“Me dejó el sabor de que si volvía a suceder, iba a querer estar en el campo. Seguí jugando para tener una nueva oportunidad."