El impacto de la inclusión del rugby en los Juegos Olímpicos de Río 2016 es evidente al ver como el deporte llegó a nuevas audiencias, creando millones de nuevos simpatizantes e inspirando a los jóvenes a sumarse al deporte.

Esto es evidente en Brasil, donde Isadora Cerullo, quien jugó para su país en los Juegos, experimentó un crecimiento en la competitiividad en el alto rendimiento que, a su vez, le ha dado sustentabilidad al rugby en Brasil.

“Muchos de los que vieron al rugby en los Juegos quedaron encantados," le contó a World Rugby en la previa del HSBC Canada Women’s Sevens en Langford, donde Brasil será el equipo invitación.

“Varios nunca habían visto rugby ante de los Juegos. El estadio estuvo repleto para el torneo de sevens, todos quisieron participar y muchas chicas dijeron que después de ver el rugby quisieron sumarse."

"Estamos sintiendo los beneficios de esto."

El efecto olímpico

Eshyllen Coimbra Cardoso es un perfecto ejemplo del efecto olímpico.

Si bien ya conocía el rugby a través del programa social Rugby Para Todos en la famosa playa de Copacabana de Río, ver a las mejores atletas en los Juegos la llevó a pensar en el rugby como algo mas que un entretenimiento.

Veintiún meses después, Coimbra Cardoso está con el equipo nacional en Canadá a punto de debutar en el HSBC World Rugby Women’s Sevens Series en Langford , en el HSBC Canada Women’s Sevens.

Como fue que una chica de 17 años, de una favela cerca de Copacabana, encontró y se enamoró del rugby inspira y ella confía que su historia sea un ejemplo para otros jolene's en su país.

“Empecé por diversión; nunca había escuchado la palabra rugby," cuenta. "Siempre jugué volleyball pero dos amigas comenzaron con el rugby y me invitaron a acompañarlas. Fui sin saber que era."

Amor a primera vista

“Jugaba voley en la playa y donde entrenábamos lo hacían los niños de rugby por lo que diariamente mientras entrenábamos veíamos a los que practicaban rugby. Un día decidí probar."

“La gente habla del amor a primera vista y yo debo decir que rápidamente me enamoré de correr con el balón. A través de Rugby Para Todos aprendí el juego y para los 13 años me uní al Guanabara club."

“Los Juegos Olímpicos me inspiraron aún mas ya que pude ir a ver el rugby. Ahí me dije: 'quiero ser parte de este equipo.' Nunca pensé que sería tan rápido. Todavía estoy en el aire pensando que fue algo que pensé, para lo que trabajé y que ahora me está sucediendo."

“Una cosa es ir al estadio y gritar por Brasil y otra es ponerse la casaca y tener la responsabilidad de representar a tu propio país. Son dos lados de la moneda y es loco pensar que ahora soy parte del equipo habiendo estado en la tribuna.”

Esos fueron los primeros pasos de un camino que le cambió la vida a Coimbra Cardoso.

Un deporte de valores

Los valores del rugby - respeto, integridad, pasión, disciplina y solidaridad - son algo que atrajo a la joven, a quien se le ilumina la cara al hablar del deporte.

“Lo que amo del rugby son sus valores. Si bien el volley y el rugby compartían la misma arena, cuando me pase al rugby parecía que ambos deportes estuvieran en playas distintas."

“Los valores son claros cuando se juega rugby; además de los que conocemos está la humildad y esa unión que se genera. El rugby me cambió la vida y me dio muchas oportunidades," dice.

Coimbra Cardoso no es la primera jugadora proveniente del programa Rugby Para Todos – que utiliza el rugby como un herramienta educativa - en llegar al equipo nacional en los 14 años desde que se lanzó hace 14 años en San Pablo, y en Río desde 2013, pero su historia es importante con los jóvenes en la actualidad.

“Cuando me eligieron para viajar a Canadá, le envié un mensaje a los chicos del programa diciéndoles: 'de aquí vengo y miren donde llegué.'"

“Les dije que se requiere mucho trabajo, pero que no es imposible cumplir los sueños."