AUCKLAND, 16 de octubre. – Mientras que la primera idea que surge en seno galés tiene que ver con la expulsión de San Warburton, el entrenador de defensa Shaun Edwards admitió que la baja eficacia que tuvo el equipo en los envíos a los postes fue algo fundamental en la derrota por 9 a 8 ante Francia.

“Obviamente, las patadas a los palos nos costaron caro”, dijo Edwards en conferencia de prensa. “Una de las características que siempre nos diferenció de nuestros rivales fue el nivel de eficacia en los envíos a los postes, pero desafortunadamente fallamos tres patadas que normalmente hubiéramos metido, y eso influyó”.

El equipo galés jugó su primera semifinal desde 1987 sin su apertura y primera opción como pateador, Rhys Priestland, que quedó afuera por una lesión en el hombro.

James Hook lo reemplazó y acertó su primer intento desde un costado de la banda izquierda para abrir el marcador, pero luego falló dos intentos rectos a los palos en el primer tiempo, que hubieran puesto a su equipo adelante en el marcador.

El full back, Leigh Halfpenny estuvo a centímetros con un intento de penal cerca de mitad de cancha, cuando faltaban cinco minutos para terminar el partido y con Francia arriba por un punto.

Parra, derecho con el pie

Los franceses, en cambio, fueron liderados por la puntería de Morgan Parra. El apertura acertó dos penales en el primer tiempo - uno bien esquinado a la izquierda - y luego agregó otro después del entretiempo para poner por delante de Francia 9-3.

Si bien la puntería fue uno de los problemas que enfrentan los galeses, también tuvieron que jugar casi una hora con 14 jugadores después de que Warburton recibió una tarjeta roja a los 18 minutos por tackle peligroso al wing Vincent Clerc.

Los galeses tienen que reunirse ahora para jugar ante el perdedor de la semifinal entre Australia y Nueva Zelanda, por el choque por el tercer puesto que se diputará el viernes.

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