Puede ser uno de los coaches jóvenes del rugby internacional, pero Tomaz Morais resultó ser el cerebro de la clasificación de Portugal para la Copa del Mundo de Rugby por primera vez en su historia, y ahora ha volcado su atención para asegurar que los jugadores a su cargo estén completamente preparados para su debut histórico.
Morais, un ex jugador internacional portugués al que una lesión cortó su carrera después de representar 22 veces a su país en Tests matches, ha demostrado ser un coach motivador al que la pasión por el rugby constantemente lo empuja al próximo desafío.
“Lo que me motiva son los jugadores, el rugby, mi pasión por él y el hecho de que fui lo suficientemente afortunado para ser una de esas personas en el mundo que hacen lo que realmente aman hacer”, le dijo Morais a Total Rugby.
“Soy el tipo de persona que encuentra muy fácilmente la fuerza interior para alcanzar sus metas. No soy una persona a la que le gusta dramatizar o que sea negativa, todo lo contrario. Siempre pienso positivamente, siempre para adelante, siempre poniendo primero la pasión por el rugby”.
Morais ha estada a cargo del equipo nacional de Portugal desde 2001, obteniendo una nominación para ser el Coach del Año del IRB en 2004, y durante ese tiempo ha desarrollado una estrecha relación con sus jugadores, la que los llevará a estar en buena forma para la RWC 2007.
Vínculo emocional
“Sin ninguna duda mi vínculo con el equipo es muy fuerte. He pasado muchos tiempo, muchos años con este equipo, con estos jugadores”, agregó Morais, que combina su coaching en el equipo nacional con la del equipo de Seven de Portugal y su trabajo de profesor en la universidad de Lisboa.
“Hemos compartido momentos de emociones muy fuertes durante los partidos de clasificación para la Copa del Mundo. Eso estrechó más los lazos entre todos. Es una relación muy fuerte que tenemos ahora entre todos nosotros, el personal técnico y los jugadores”.
Son esas relaciones las que han permitido a Morais a convencer a sus jugadores, empleadores y al gobierno a financiar un entrenamiento de pre temporada full-time en la costa sur de Portugal como preparación para el debut en la Copa del Mundo.
El entusiasmo de Morais por el deporte y su meticulosa atención por los detalles en su preparación se han arraigado en los jugadores a su cargo al igual que su participación en los ejercicios que ponen a prueba su cuerpo que ahora tiene 37 años.
“Tomaz es muy organizado, todo el entrenamiento y todo lo que involucra al equipo es cuidadosamente pensado, especialmente el entrenamiento, la parte que implica contacto directo con los jugadores”, admitió Luis Pissarra.
“Psicológicamente siempre nos mantiene al límite de modo que siempre puede obtener los mejor de nosotros y aparte de eso él sigue haciendo la mayoría de los ejercicios, ejercicios físicos con nosotros, entonces nosotros podemos estar cerca de él y él se puede probar”.
Constructor de confianza
Su compañero Joaquim Ferreira agregó: “Tomaz es una persona persistente. Cuando se le pone algo en la cabeza mantiene la atención en ella y no para hasta que no se haga bien. Creo que ese es uno de sus aciertos con los jugadores.
“Sabe lo mejor y lo peor de cada uno de ellos y se las arregla para extraer lo mejor de todos ellos, les da confianza para alcanzar lo imposible.”
Esa convicción interior será invalorable cuando Les Lobos (Los Lobos, tal como se conoce a Portugal) luchen por cada centímetro contra favoritos como Nueva Zelanda, Escocia, Italia y Rumania en la Zona C de la Copa del Mundo.
El éxito creciente de Portugal en el rugby ha permitido el crecimiento de la popularidad de este deporte en un país loco por el fútbol, lo que ha sido resaltado por el hecho de que su partido contra London Welsh tuvo una cobertura de TV nacional en vivo.
El partido de práctica contra el club English National de la League One terminó con la derrota de Portugal por 19-16, pero eso no desalentó a su motivador coach en la preparación que en este momento los tiene a punto de viajar a Canadá para sostener dos partidos preparatorios.
“Jugamos un bien partido, un partido de comienzo de temporada. No fue lo que yo esperaba, pero en ciertos momentos jugamos buen rugby y pudimos establecer nuestros patrones… Creo que tenemos un enorme trabajo por delante”.