No hay que ser experto para identificar las muchas variaciones que hacen del rugby sevens un espectáculo distinto al rugby de 15. Esto tiene lógica ya que se quitamos 16 jugadores y mantenemos el mismo campo de juego, será diferente.

Varias variaciones a las leyes son notorias en el sevens, por ejemplo, las salidas de mitad de campo.

En el rugby seven, el equipo que anota puntos se encarga de la siguiente salida de mitad de campo. Esto podría interpretarse como un intento de nivel las oportunidades de obtener el balón.

En el mejor nivel, los jugadores han refinado el arte de tomar el balón en sus propias salidas como arma de ataque.

Mientras que el rugby 15s elige hacer sus salidas hacia el fondo del territorio rival, en el seven se busca el balón bien alto sobre la línea de 10 metros para que los jugadores del equipo haciendo la salida pueda buscar recuperarla.

“El sevens depende de la posesión; cuando estás pateando quieres recuperar el balón," le dijo a World Rugby Kelly Brazier, la estrella de las Black Ferns.

“Probablemente el 95-98% de los equipos del HSBC World Rugby Sevens Series buscan hacer eso y recuperar el balón mientras que en el quince se patea en busca de un posicionamiento territorial y forzar al rival a que busque patear al touch."

Brazier agregó: “Es obviamente una parte clave de nuestro juego y cuantos más tries anotas, más kick-offs tendrás. Tengo la suerte de jugar en un equipo que apoya muchos tries, por lo que es un punto focal para nosotros el recuperar el balón. Hemos pasado muchas sesiones de entrenamiento buscando recuperar el balón y practicando las salidas, tomando el tiempo de cada pateadora y cosas así."

‘Una habilidad desafiante’

Lo mismo sucede en el sevens masculino, donde los equipos con mejores porcentajes tienen una retención cercana al 40% - es decir, recuperan dos de cada cinco kicks.

Según Marcus Watson, James Rodwell fue uno de los mejores ingleses para las salidas. Rodwell ahora integra el staff técnico del equipo de Gran Bretaña donde compartirá su enorme conocimiento a los equipos masculino y femenino en su camino a Tokio 2020.

“La cantidad de veces que puso sus dedos sobre el balón, pudo tirarla a nuestro campo y nosotros ganamos el balón, fue enorme," dijo Watson.

“No hay nada peor para la defensa que cuando no puedes recuperar el balón y te anotan dos, tres tries, directo de las salidas."

Ruaridh McConnochie admite que tuvo que volver a aprender como tomar el balón de las salidas cuando regresó al rugby de 15s en Bath tras Rugby World Cup Sevens 2018.

Se había acostumbrado en el seven a golpear el balón para su campo en vez de tomarlo. Su mejor recuerdo fue en un inolvidable cuarto de final en Dubai en 2016 cuando apoyó un try en tiempo de descuento para ganar 24 a 21 ante Escocia.

Perdiendo por dos puntos a segundos del final, tras el try de Ollie Lindsay-Hague el capitán Tom Mitchell optó por no patear la conversión, tal la confianza que tenía en la capacidad de su equipo de recuperar el balón en la siguiente salida.

“Creyó que nos convendría hacer la salida rápidamente en vez de intentar una difícil conversión desde la bandera - si erraba, se terminaba el partido," explicó McConnochie. 

“Entonces, nos predispusimos para ganar esa salida. Pasaron varias cosas bizarras en ese partido, pero ganamos la salida y pudimos lograr el pase a la semifinal."

"Fue un gran recuerdo que tuvo en el sevens con Inglaterra. Fue un momento tenso, de alta presión, en la que hay que mantener la cabeza fría."

“Ganar la salida no es tan sencillo como parece. Algunos hacen que parezca sencillo, pero no lo es. Es una habilidad desafiante."

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