El gran trabajo realizado en años recientes por el seleccionado chileno de sevens tiene una historia de gloria poco recordada que se remonta a la primera temporada del hoy HSBC World Rugby Sevens Series.

En enero del 2000, en las cálidas costas de Punta del Este, el equipo que lideraba Bernardo García y dirigía Elías Santillán, derrotó a unos Springboks Sevens que tenían como capitán al célebre Chester Williams por 28 a 21.

Viajamos 20 años en el tiempo.

El novedoso circuito mundial de sevens había comenzado en Dubai el mes anterior y tras un paso por George, en Sudáfrica, se mudó a Uruguay para su tercera parada, luego cruzando a la ciudad de Mar del Plata, en la costa argentina.

En aquel entonces, no había equipos fijos y cada torneo podía invitar a equipos regionales. Así, junto a habituales equipos de la actual serie como Argentina, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Fiji, Canadá, Samoa, España, Estados Unidos y Francia, se sumaban Alemania y los sudamericanos Paraguay, Brasil, Perú, el anfitrión Uruguay y Chile.

Lejos estaba el circuito en aquellos días iniciáticos de tener un sponsor global y romper los records que continuamente quiebra en la actualidad, pero el circuito había elegido a Punta del Este como torneo ya que esa ciudad recibía anualmente uno de los torneos más prestigiosos del rugby internacional, junto con Dubai y Hong Kong, evento al que adoraban venir los jugadores por la diversión que tenía, además del alto nivel de juego.

Trasnoche

Una de las particularidades del Seven de Punta del Este eran los horarios nocturnos que permitían a los que vacacionaban allí pasar por la playa y luego acercarse al Campus de Maldonado.

Los Teros Sevens abrieron el torneo con un cómodo triunfo ante Perú por 36 a 7 a las 4 de la tarde, mientras que los chilenos debutaron en el Grupo C con derrota por 26 a 5 ante Australia a las 17.20hs.

Chile luego derrotó a Alemania 26 a 7 para cerrar el grupo ante los sudafricanos que habían derrotado a Alemania y a Australia. Por su parte, los australianos registraban también dos triunfos.

El kick-off a las once de la noche trajo una de las sorpresas del torneo y de la temporada de seven.

“Aunque personalmente no vivo de los recuerdo, me acuerdo del partido porque es famoso,” cuenta a World Rugby Nicolás Arancibia, histórico medioscrum chileno que ese torneo jugó de centro. “Cuando me encuentro con algunos jugadores de aquel equipo nos acordamos de ese triunfo.”

Mientras que Chile tenía un plantel sólido, con García y Arancibia, Francisco González, Roberto Infante y Cristóbal Berti entre otros, el torneo contaba, como recuerda Bernardo García, “con grandes jugadores como Eric Rush, Waisale Serevi y Chester Williams, que había sido campeón mundial en 1995.”

De hecho, el conjunto sudafricano tenía al también Springbok Conrad Jantjies, al velocista Jeffrey Stevens y Rodger Smith que jugó mucho Súper Rugby. Todos entrenados por el ex Springbok Dean Oosthuizen que al finalizar el torneo en Uruguay debió cambiarse y jugar por la cantidad de lesionados en su equipo.

El partido marcaba el cierre del grupo y Australia y Sudáfrica parecían tener asegurado el pasaje a cuartos de final. Sudáfrica le había ganado a Australia y Alemania, mientras que Australia había derrotado a los europeos y a Chile.

Sudáfrica se encaminaba a liderar la tabla.

“Cuando juega una potencia contra un equipo más amateur, en seven se puede dar que el equipo menor esté inspirado, muy concentrado y con mucho tackle. Y que el rival esté menos metido. Si se dan los dos hechos puede pasar lo que pasó esa noche,” recuerda García en dialogo con World Rugby.

Si bien García no recuerda su try, uno de cuatro del conjunto chileno, si recuerda haber interceptado un balón para un try de su equipo.

Tras ir liderando 14 a 0, el partido estaba empatado en 21 puntos en el minuto final; se destrabó con un try de Arancibia que sí lo recuerda.

“Hubo un doble cruce entre el apertura y el wing y yo con el wing; se abrió el espacio y me pude ir al try en el final,” recuerda con orgullo, a los 43 años. “El timing fue perfecto y Chester, que jugaba de apertura, la vio pasar.”

En la foto más emblemática de ese equipo, él no está. “Me estaban entrevistando para la televisión!”

Creerse el cuento

Si bien no alcanzó para pasar a cuartos de final, el triunfo abrió algo en un equipo muy comprometido.

Para García, “ese triunfo sirvió para creernos el cuento de que es posible tener triunfos ante equipos tan dispares. Pudimos darnos cuenta de que podíamos. Se produjo un cambio.”

Cinco meses más tarde, Chile le ganó una histórica semifinal en el clasificatorio a Rugby World Cup Sevens 2001, en San Carlos de Apoquindo, a Uruguay en muerte súbita.

Un año después del triunfo ante Sudáfrica, Chile se quedaba con el Bowl en el Mundial en Mar del Plata.

“Es un hito importante, la única vez que pude ganarle a una potencia,” dice García. “Sin duda que es importante, sobre todo en las circunstancias que se dio, en un seven importante del circuito. Tuvo buena cobertura y muchos de los que jugaron en ese equipo siguen involucrados en el rugby.”

En el recuerdo de aquellos días iniciáticos del circuito mundial, sentencia: “Esos sevens eran muy entretenidos y muy cansadores. No estábamos acostumbrados al nivel de juego y al ritmo, eran todos partidos duros, ásperos. Pero todo terminaba con una gran fiesta.”